Un día después de que un millón de personas se manifestaran en las calles de Hong Kong contra los cambios propuestos a la ley de extradición, la jefa del ejecutivo autónomo, Carrie Lam, ha venido a decir que no importa cuánta gente proteste: va a mantener, pase lo que pase, el proyecto de ley que por primera vez permitirá a la excolonia británica entregar fugitivos a China.

Alentados, no obstante, por el éxito de la manifestación del domingo, los organizadores han convocado nuevos paros para el miércoles, el día en que se someterá a segunda votación el proyecto de ley. La concentración está convocada para las diez de la mañana, una hora antes de que los legisladores comiencen el debate sobre ese conjunto de enmiendas. También está convocada una huelga por la tarde.