La noche anterior al cierre el museo fue plenilunio tiene una estructura polifónica en la que se delinea casi desapercibidamente un país posrevolucionario custodiado por el emblemático museo del edificio de cristal. Una historia distinta, con cierto humor, llena de pasión y que muestra una faceta del México profundo.

El relato comienza con Cecilia y Helena, dos niñas que van con el colegio a visitar el museo de El Chopo en México. Están fascinadas porque es un museo de ciencia natural con animales disecados, esqueletos de dinosaurios  y también hay momias.  Su madre les cuenta que su tía Marcela está en ese museo momificada y se entusiasman con poder verla. A partir de ese momento, entreverada en varios planos narrativos, conoceremos la historia que llevó a Marcela a convertirse en una muerta incorrupta: su historia de amor con Rómulo, su fallecimiento y su periplo una vez convertida en cadáver.

“Tendió cuidadosamente aquella cama y al final, como si su mujer le fuese a sonreír por su delicadeza, cubrió el lecho con minúsculas madreselvas. Cuando todo estuvo preparado, colocó el cuerpo sobre el sudario y encendió reverencioso los cirios que nunca extinguirían su flama.

Desde ese día, lo primero que Rómulo hacía al levantarse era saludar a Marcela. Iba corriendo hasta su aposento y se cercioraba de que estuviera en buen estado. En un paralelo, reproducía las conductas de Juana de Castilla, la loca de España, y revisaba si este o aquel cirio se había consumido correctamente, o si las florecitas que la noche anterior acomodó en ramos estuvieran completas. Minuciosamente tocaba las puertas para cerciorarse de que ni una mínima racha de aire se colara por alguna ranura. Aquella habitación, vuelta tumba, vuelta santuario, contenía al amor de sus amores.

Pasó el tiempo, a Rómulo, enamorado como estaba de la muerta, no le interesó buscar explicaciones científicas. La verdad, solo a un loco le hubiera interesado perder el tiempo en investigar esas sandeces, él estaba arrobado. La tenía ahí, al alcance de su mano, a toda hora, podía susurrarle poemas y canciones, platicar.” (Fragmento de La noche anterior al cierre el museo fue plenilunio, La Equilibrista, 2020)

Basada en una historia familiar, la narración se desarrolla entre el pueblo michoacano de Tlapujahua, y la Ciudad de México, bajo el cobijo de uno de los museos icónicos y entrañables, principalmente para los capitalinos: El Chopo.

La vida de los personajes confluye en una sola, la de Marcela, descubierta incorrupta por su esposo y trasladada por su hijastro a  Azcapotzalco, pueblo aledaño a la Ciudad de México, y posteriormente al museo de El Chopo. Rómulo, Marcela la viva, Esteban, Marcela la momia, Helena y Cecilia, son los personajes centrales del relato. Un cruce de pasiones, amores y extravíos  de aquellos que no pasan completamente el dintel de la muerte, quedan a medias, incorruptos o momificados, y de los que viven a su alrededor y no pueden sustraerse de las pasiones oscuras, tiernas, descarriadas y brutales que inspiran.

Carmen Turrent (México, 1946) radica en la ciudad de Cuernavaca desde hace más de cuarenta años y es profesora de primaria, maestra en ciencias del lenguaje y doctora en literatura mexicana. Ha trabajado en la formación de maestros de lengua y literatura y en educación indígena de su país en la Universidad Pedagógica Nacional; además ha publicado diversos artículos sobre arte, educación y literatura en revistas universitarias, y cuentos como coautora.

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